El papado de Aviñón

La renuncia de Benedicto XVI a su condición de cabeza visible de la Iglesia Católica el pasado día 28 de Febrero ha vuelto a poner a esta institución en el foco de todos los informativos, tratando de desgranar y hacer entendible la compleja burocracia de este pequeño Estado, centro del Catolicismo y de toda la Cristiandad antes de los distintos cismas.

Un aspecto que quizás no sea tan conocido, es que el Papado no siempre tuvo su sede en lo que actualmente se conoce como Ciudad del Vaticano (creada tras los pactos de Letrán en 1929). Durante varias décadas (de 1309 a 1377), los papas fijaron su residencia en la pequeña ciudad francesa de Aviñón (a 653 Km de París).

Este hecho debe enmarcarse en un contexto de lucha por la primacía en la Europa Occidental, entre la autoridad papal y los emperadores del Sacro Imperio Germánico. Ambas facciones pretendían imponer su supremacía sobre la otra, el papado tratando de ser líder espiritual y secular al mismo tiempo, en un régimen teocrático, y el Sacro Imperio esgrimiendo su condición de heredero del Imperio Romano.

En Italia, y de forma especial en Roma, esta bipolaridad se tradujo en un enfrentamiento fratricida entre dos facciones que defendían cada una de la dos posiciones. Por un lado los güelfos, con la familia Orsini a la cabeza, defendían la postura pro papa; los gibelinos en cambio, con los miembros de la familia Colonna entre sus filas, defendían la postura favorable al emperador. Los graves disturbios y enfrentamientos entre las dos posiciones tiñeron de sangre las calles de Roma durante muchos años. Como anécdota reseñar que Dante Alighieri fue un güelfo destacado, lo que le acarreó muchos problemas en Florencia.

Este clima de inestabilidad y enfrentamiento, junto con la voluntad de alejarse de la órbita de los emperadores alemanes produjo un acercamiento entre la institución papal y el rey francés Felipe el Hermoso, aunque las relaciones entre estos tampoco habían sido fáciles  con anterioridad. La elección de un Papa francés, Clemente V (1305-1314), gracias a los eclesiásticos franceses, terminó de precipitar los acontecimientos.

Clemente V trasladó la curia a Aviñón, con lo que la influencia del rey francés sobre la institución eclesiástica fue en aumento, con varias concesiones que favorecían al monarca. Una de las más importantes fue el impulso a la persecución y  supresión de la Orden de los Templarios, algo a lo que el Papa era reacio en un principio, pero acabó cediendo a las presiones del rey, que esgrimió como justificación que la Orden había derivado en una herejía, aunque los verdaderos motivos fueron de índole económico.

Cinco papaLos papas de Aviñóns más residieron en Aviñón, hasta que en 1378 Gregorio XI traslado la corte papal de nuevo a Roma, aunque una facción de cardenales establecieron un “antipapa” todavía en Aviñón generando el conocido como “Cisma de Occidente”.

A día de hoy, Aviñón conserva un rico patrimonio cultural y artístico de esos años, siendo su centro declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995. El Palacio Papal, es uno de los más grandes e importantes edificios góticos de Europa, y las viejas murallas aún rodean la ciudad siendo una de las mejores muestras de este tipo de construcciones.

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